Tras una semana de tregua, la guerra ha vuelto. Pese a los esfuerzos de última hora de los mediadores, el alto el fuego entre Israel y Hamás ha expirado este viernes a las siete de la mañana (una hora menos en la España peninsular) sin anuncio de ampliación. Poco antes, sonaron las alarmas antiaéreas cerca de Gaza por el lanzamiento de un cohete, interceptado por el escudo antimisiles, según el ejército israelí. Los aviones israelíes han retomado con fuerza los bombardeos, causando más de 20 muertos en dos horas, tanto en el norte como en el sur de Gaza, en el que se hacinan la gran mayoría de sus habitantes tras el desplazamiento forzoso desde el norte, la parte más castigada. Las sirenas antiaéreas han sonado una decena de veces en el sur de Israel por el lanzamiento de proyectiles desde la Franja.

Poco después del fin del plazo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha emitido un comunicado en el que acusa a “la organización terrorista Hamás-ISIS” de haber incumplido el acuerdo. “No ha cumplido su obligación de liberar a todas las mujeres hoy y ha lanzado cohetes contra los ciudadanos israelíes”, ha asegurado antes de subrayar su “compromiso” con los tres objetivos de la guerra: “liberar a los rehenes, eliminar a Hamás y asegurarse de que Gaza nunca vuelva a suponer una amenaza para los residentes de Israel”.

También Hamás ha lanzado un mensaje desafiante. “Lo que no logró Israel en los 50 días antes de la tregua no lo logrará continuando su agresión después de la tregua”, ha advertido un miembro de la rama política de Hamás, Ezzat Al Rashq, en la página web del grupo.

Blinken: “Es imprescindible que Israel actúe de acuerdo con las leyes humanitarias internacionales”

Pocas horas antes, en la noche del jueves, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, había lanzado una advertencia con tintes de reprimenda a su aliado israelí ante la posibilidad de que se rompiera el acuerdo. Mientras los otros dos mediadores, Qatar y Egipto, trataban de arañar dos días más de tregua, el jefe de la diplomacia estadounidense consideró “imprescindible que Israel actúe de acuerdo con las leyes humanitarias internacionales y las leyes de la guerra” y subrayó que “no puede repetirse” en el sur las “perdidas masivas de vidas de civiles” ni el “desplazamiento de la escala” que se produjo en el norte. La parte norte de la Franja ha quedado convertida en escombros y la mayoría de sus 1,1 millones de habitantes han huido hacia el sur de Gaza, siguiendo las órdenes israelíes y ante la intensidad de los bombardeos y posterior invasión.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Blinken ha abandonado este viernes Israel, poniendo fin a su cuarta visita desde que comenzó la guerra. En esta ocasión se reunió en Jerusalén con Netanyahu y con el presidente israelí, Isaac Herzog. También se entrevistó en la ciudad cisjordana de Ramala con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas.

Aún quedan en la Franja 137 rehenes

Israel consiguió traer de vuelta el jueves en el séptimo de los canjes a ocho rehenes mientras que puso en libertad a 30 prisioneros palestinos: 22 menores y ocho mujeres. De esta forma quedan en la Franja en torno a 137 secuestrados, aunque en las últimas horas se anunció la muerte de cinco de ellos, entre los que ―según Hamás― se encuentra Shiri Bibas, de 32 años, madre de Ariel, de cuatro, y Kfir, de 10 meses. Hamás había anunciado el miércoles la muerte de los tres a causa de un bombardeo. Yarden, el marido de Shiri y padre de los niños, permanece con vida en manos de los yihadistas y ha aparecido en un vídeo pidiendo a su país que acepte los tres cuerpos que el movimiento fundamentalista quiere entregarle para que sean enterrados en Israel. Las autoridades de este país tratan de verificar si están muertos o no.

La comunidad beduina, tradicionalmente olvidada por los gobiernos de Israel, saludó la puesta en libertad entre esos ocho de dos de sus seis rehenes. Se trata de los hermanos Aisha y Bilal Zyadna, de 16 y 18 años, cuyo padre, Yousef, y otro hermano, Hamza, de 22, siguen secuestrados.

Las 24 horas de tregua conseguidas in extremis en la madrugada del jueves no solo sirvieron para llevar a cabo un nuevo canje de rehenes por prisioneros y para que la población de Gaza dispusiera de algo más de tiempo para abastecerse ante la posibilidad de la vuelta de los bombardeos. También para que los equipos negociadores, casi siempre entre bambalinas, empujasen a las partes en conflicto hacia una nueva prórroga, esta vez de dos días, para no tener que negociar de nuevo contrarreloj durante el viernes, jornada festiva para los musulmanes y comienzo al caer el sol del sabbat judío.

Poco después de anunciarse el jueves por la mañana que se había prorrogado otro día la tregua, dos miembros armados de Hamás atacaron a un grupo de israelíes que esperaban junto a una parada de autobús en Jerusalén. Mataron a tres de ellos antes de ser abatidos. El ataque no alteró el alto el fuego, pero sí sirvió para que Netanyahu asegurara que ese “es el mismo Hamás que perpetró la terrible matanza del 7 de octubre y que está tratando de asesinarnos en todas partes”.

Pese al alivio de la semana transcurrida sin ataques israelíes en Gaza, Naciones Unidas alertó de que los 2,3 millones de habitantes de la Franja necesitan mucha más atención sanitaria que antes de la guerra, que ha reducido la capacidad hospitalaria de la Franja a un tercio de la que tenía, según el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Desde Jordania, el rey Abdala instó a la ONU y organizaciones humanitarias internacionales a aumentar la presión sobre Israel para que entre más ayuda al enclave palestino, según confirmó una fuente a la agencia Reuters presente en un encuentro con el monarca.

Sigue toda la información internacional en Facebook y X, o en nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

_